Chochís exige frenar la explotación de sus nacientes en una jornada clave de fiscalización
Chochís enfrenta una jornada decisiva de fiscalización para frenar la explotación de sus nacientes, tras denuncias contra una embotelladora y años de resistencia comunal. Mientras la población exige el cumplimiento de la ley, la empresa defiende su proyecto como sostenible, en un conflicto que tensiona el control del agua.
REVISTA NÓMADAS
Hoy martes 7 de abril, la comunidad de Chochís será escenario de una inspección y sesión del Concejo Municipal que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto por la explotación de sus nacientes de agua. La intervención surge en medio de cuestionamientos al Ejecutivo Municipal de Roboré, al que se acusa de no haber aplicado sanciones contra la empresa embotelladora A PLUS, pese a que habría operado sin licencia de funcionamiento y en contravención de la normativa vigente.
La población ha reiterado su rechazo a cualquier actividad que comprometa sus fuentes hídricas. La Ley Municipal 009/2019 establece la inmovilización de las nacientes de Chochís, prohibiendo su uso con fines comerciales o industriales, con el objetivo de garantizar la disponibilidad y calidad del agua para consumo humano.
Más allá del ámbito legal, el conflicto tiene un componente social y territorial. Para la comunidad, el agua no es un recurso económico, sino un bien común esencial para la vida y la identidad colectiva. Este principio ha guiado más de una década de resistencia frente a iniciativas privadas.
Una disputa que se arrastra por más de 15 años
El actual conflicto no es aislado. En 2008, los comunarios lograron frenar un proyecto “que pretendía instalar una embotelladora sin licencia ambiental. Años más tarde, desde 2017, la empresa A PLUS S.R.L., vinculada a Frederic Enrique Kelley, impulsó un nuevo intento en el predio “La Selvita”, según los vecinos de Chichís.
En enero de 2018, la población rechazó en asamblea cualquier proyecto de este tipo, en un contexto de crisis hídrica y disminución de caudales. Como resultado, se consolidaron normativas municipales que prohíben la explotación comercial en las nacientes. Sin embargo, denuncian los vecinos, la empresa instaló una planta y comenzó a comercializar agua bajo la marca ARK.
Entre el discurso ambiental y la controversia
El predio “La Selvita Jardineros de la Tierra”, donde opera la embotelladora, se presenta como un espacio ecoturístico que promueve la bioconstrucción, la protección de fauna y actividades comunitarias. A través de alianzas con instituciones y acciones sociales, proyecta una imagen vinculada al cuidado ambiental.
No obstante, sectores de la comunidad consideran que esta narrativa contrasta con la actividad de embotellamiento en una zona protegida por ley, lo que ha intensificado la desconfianza y el conflicto.
Demandas y expectativas
En este escenario, la comunidad mantiene exigencias concretas. Solicita al Gobierno Autónomo Municipal de Roboré la aplicación inmediata de la normativa y la sanción a quienes explotan ilegalmente el recurso. Asimismo, pide al Concejo Municipal ejercer su rol fiscalizador sin dilaciones.
Tras cinco meses de conflicto, la jornada de este martes es vista como decisiva. La población permanece en estado de alerta, a la espera de que las autoridades actúen conforme a la ley.
El mensaje que emerge desde Chochís es claro y sostenido en el tiempo: la defensa del agua como base de la vida comunitaria sigue siendo innegociable.
La consigna, una vez más, se mantiene firme: “Nuestra agua no se vende”.

Los vecinos de Chochís en defensa de sus recursos naturales.
La contraparte
Revista Nómadas buscó la versión de la contraparte. A continuación, se expone la posición de Frederick Kelley, vinculado a la empresa A PLUS, respecto al proyecto en Chochís.
Kelley señala que la empresa se sustenta en cuatro pilares: desarrollo de productos con valor agregado a partir de insumos locales, educación y capacitación, turismo responsable y conservación ambiental. Según explica, el objetivo es articular estos ejes para generar un impacto positivo en la región, bajo un enfoque de “conservación con desarrollo productivo”.
Entre las actividades impulsadas por el proyecto, menciona iniciativas agroforestales y de permacultura, la implementación de viveros y huertos, programas de formación en bioconstrucción, así como la elaboración de productos alimenticios y bebidas —incluyendo agua embotellada—. También destaca la organización de eventos como la carrera de alta montaña “Ultratrail Chochís” y la coordinación con instituciones para la mitigación de incendios forestales.
En relación con el embotellado de agua bajo la marca ARK, Kelley afirma que el consumo es reducido y se encuentra regulado. Sostiene que el suministro proviene de un medidor fiscalizado por la cooperativa local y que el uso mensual no superaría los 10 metros cúbicos en la práctica, una cifra similar al consumo domiciliario. Añade que la capacidad máxima de producción alcanzaría los 50 metros cúbicos mensuales, lo que —según su versión— representa apenas el 0,02% del caudal disponible en la microcuenca utilizada por la cooperativa.
El empresario subraya que el proyecto no busca una comercialización masiva, sino posicionar el agua de Chochís como un producto de valor, asociado a la identidad y características únicas del territorio. Asimismo, argumenta que la conservación efectiva de los recursos hídricos requiere inversión y emprendimientos locales que permitan sostener acciones como la reforestación y el manejo adecuado del entorno.
En ese sentido, Kelley asegura que, tras estudios hídricos previos, se inició un proceso de reforestación en la propiedad donde opera el proyecto, ubicada en una zona de recarga hídrica. Según indica, se han plantado más de 1.000 árboles frutales y se han desarrollado sistemas de vivienda sostenible en un área que anteriormente se encontraba degradada.
Además, destaca la articulación con instituciones académicas y organizaciones, como el IICTRN-UAGRM, UNIFRANZ y plataformas de economía sostenible, con las que —afirma— se han impulsado capacitaciones, investigaciones y eventos que han beneficiado a más de 200 jóvenes de la región.
Finalmente, Kelley señala que el proyecto apunta a consolidar una reserva de conservación y un “laboratorio vivo”, inspirado en modelos europeos de uso sostenible de recursos naturales, con el fin de financiar la conservación a través de actividades productivas.
Con posiciones enfrentadas y una fiscalización en curso, el conflicto por el agua en Chochís trasciende el ámbito local y plantea una discusión de fondo: quién y bajo qué condiciones debe decidir el destino de los recursos naturales en territorios donde convergen intereses comunitarios, ambientales y económicos.
Una década de decisiones comunales para blindar sus nacientes
La defensa del agua en Chochís no responde a una coyuntura reciente, según sus vecinos. Se trata de un proceso sostenido en el tiempo, marcado por resoluciones colectivas, normas municipales y episodios de confrontación frente a proyectos que buscan aprovechar sus fuentes hídricas. Esta es la cronología de una resistencia que se ha construido paso a paso.
Los defensores de Chochís, hicieron conocer la siguiente cronología:
2008
La comunidad marca un primer precedente al frenar el proyecto “Agua Linda”, que pretendía instalar una embotelladora sin contar con licencia ambiental.
2017
La empresa A PLUS S.R.L., vinculada a Frederick Kelley, obtiene un Registro Ambiental Industrial (RAI) categoría 4 y plantea la instalación de una embotelladora en el predio La Selvita. La iniciativa es rechazada por la población.
24 de enero de 2018
En asamblea comunal, los habitantes de Chochís adoptan una posición firme: rechazan cualquier proyecto industrial o extractivo que ponga en riesgo sus fuentes de agua.
22 de marzo de 2018
El municipio promulga la Ley Municipal 004/2018, que declara la inmovilización de las nacientes de agua en una superficie de 853,49 hectáreas, prohibiendo su uso con fines comerciales e industriales.
Marzo de 2019
La Ley Municipal 009/2019 amplía el alcance de la protección y establece la inmovilización de manera indefinida.
Noviembre de 2021
Un informe técnico municipal, solicitado por la dirigencia de la OTB de Chochís, detecta la instalación de una cañería de 12 pulgadas en el predio La Selvita, dentro del área protegida. El municipio ratifica que no está permitida la operación de una embotelladora en la zona.
2021–2024
Los impulsores del proyecto sostienen que el uso del agua tendrá fines agroforestales y plantean acciones de reforestación. Sin embargo, la comunidad cuestiona el cumplimiento de estos compromisos.
Octubre de 2025
La tensión escala cuando la población conoce, a través de un reportaje televisivo, el lanzamiento del agua embotellada “ARK”, impulsada por A PLUS. En la difusión, se anuncia la comercialización del producto y la promesa de destinar un porcentaje de utilidades a obras para la comunidad.
La reacción no se hace esperar. Mediante un voto resolutivo, los habitantes de Chochís rechazan cualquier forma de comercialización del recurso hídrico y exigen el respeto irrestricto a las leyes de inmovilización vigentes.
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