jueves, 2 de febrero de 2012

PROBIOMA

El aporte del control biológico a la seguridad y soberanía alimentaria 
en Bolivia

Bolivia es uno de los ocho países más ricos en Biodiversidad del planeta. Sin embargo, esta riqueza no ha sido aprovechada para el desarrollo sostenible nacional. Es más, históricamente las políticas públicas sólo se han circunscrito fundamentalmente a la explotación de los recursos naturales no renovables, condenando a nuestro país a ser un productor de materias primas para el mercado mundial. Esta situación se ha reflejado en el poco o ningún apoyo estatal a la investigación científica relacionada con el uso sostenible de los recursos genéticos de alto valor estratégico que existen en nuestro país y que no son aprovechados para el desarrollo nacional.

 En la actual coyuntura, el planeta esta viviendo una serie de crisis que son el resultado de modelos de desarrollo que no son sostenibles y que se reflejan en las problemáticas ambientales, alimentarias, energéticas, etc.  Paradójicamente, en Bolivia por su poco o débil desarrollo industrial, pero con una gran riqueza en biodiversidad, el estado no ha sabido aprovechar de estas crisis que se convierten en oportunidades,  para llevar a cabo políticas que deriven en un verdadero desarrollo sostenible en base a los recursos de la biodiversidad.

En este contexto, PROBIOMA cuya sede se encuentra en el Departamento de Santa Cruz, ha llevado a cabo desde hace 21 años, investigaciones é innovaciones tecnológicas relacionadas al uso de los recursos genéticos, en este caso microorganismos nativos, que puedan contribuir al control biológico de plagas en la agricultura, como una alternativa al uso de agroquímicos.   Este esfuerzo privado ha sido desarrollado en el departamento de Santa Cruz, que concentra el 78% de la biodiversidad del país y que además produce el 80% de los alimentos que requiere Bolivia. 

El control biológico es parte de la naturaleza mediante la cual, las especies son reguladas en su crecimiento poblacional por otros enemigos naturales. En este sentido, el proceso de investigaciones, innovaciones y aplicaciones de los controladores biológicos que ha llevado a cabo PROBIOMA, no ha hecho más que seguir este proceso natural, que no afecta a la biodiversidad ni a la salud humana. Asimismo, el control biológico no genera resistencia de las plagas y tampoco supone una forma de dependencia del productor a esta biotecnología, ya que en la medida en que las condiciones ambientales lo permiten, los microorganismos se establecen y generan la base de un control natural en el futuro.  

En este marco, los resultados han sido exitosos, ya que en primera instancia han  permitido desarrollar innovaciones tecnológicas únicas que han sido patentadas y registradas, han roto el mito de que el control biológico es solo para pequeñas áreas,  ya que  actualmente se aplican en miles de hectáreas usando equipos de tecnología de punta, asimismo es aplicado por los pequeños productores y campesinos. Es decir, se ha adaptado a las condiciones de los productores en sus diferentes estratos y con diferentes tecnologías.   

Por otra parte, esta biotecnología esta aportando a la producción responsable y ecológica de muchos cultivos de importancia para el mercado interno, como para la exportación. Es decir, está contribuyendo a que se produzcan cultivos cualitativamente diferentes y que son competitivos en el mercado internacional y está sustituyendo gradualmente el uso de agroquímicos en las diversas fases del cultivo.   Es así que con el control biológico aplicado por PROBIOMA, se han sustituido más de 180.000 litros de agroquímicos.

Este proceso innovador no hubiera sido posible sin la participación y credibilidad de los productores que confiaron en esta biotecnología que se está consolidando cada día en Bolivia y que está contribuyendo a la conservación de los suelos, de la biodiversidad, de la salud humana y está aportando a la competitividad de los diferentes cultivos en un mercado globalizado que hoy por hoy exige calidad,  responsabilidad social y ambiental en los productos que se comercializan en el ámbito de los alimentos. 

En este contexto, PROBIOMA se ha convertido en el líder a nivel nacional y regional con más de 230.000 hectáreas de más de 50 cultivos, que hasta la fecha se han logrado proteger con el control biológico, en diferentes ecosistemas, fortaleciendo y enriqueciendo su liderazgo y contribución a la seguridad y soberanía alimentaria del país, ya que una gran parte de los cultivos protegidos con esta biotecnología, son los que aportan a la dieta fundamental de los bolivianos, es decir: soya, quinua, maíz, trigo, arroz, caña, papa, hortalizas y frutas.   Asimismo, mediante el uso de microorganismos se está aportando a la biorremediación de suelos en proceso de desertificación, y/o suelos contaminados por la actividad minera, como es el caso del departamento de Oruro.

Adicionalmente mencionar que, esta biotecnología esta siendo transferida desde hace algunos años y de manera creciente al Paraguay, Chile  y recientemente a la Argentina, aspecto que demuestra el liderazgo regional que Bolivia tiene en lo que al control biológico se refiere.  Por esta razón, esta biotecnología  desarrollada en Bolivia, cuenta con los respaldos legales, científicos y tecnológicos en materia de bioseguridad y que le ha permitido hacer frente a los intentos de plagio y piratería.

En momentos en que se debate a nivel mundial y nacional,  el qué hacer ante la crisis alimentaria, la crísis energética y qué hacer para la protección de la madre tierra, es cuando Bolivia tiene mucho que decir por los logros alcanzados, aplicando masivamente y de manera creciente esta biotecnología, aportando con  una respuesta concreta  a la crisis ambiental, a la seguridad y soberanía alimentaria.  

Con  el uso de esta biotecnología desarrollada y consolidada en Bolivia, se está demostrando de manera concreta el camino que tiene Bolivia para lograr un verdadero desarrollo sostenible, mediante el uso  de los recursos de la biodiversidad, en este caso de los recursos genéticos.
El aporte está hecho, lo que falta es la voluntad política del estado en todos sus niveles, para fortalecer estas iniciativas que son realidades y que puedan generalizarse para el desarrollo de industrias relacionadas con el ámbito de la producción de semillas libres, la medicina, farmacología, cosmetología, etc.,  que son sectores que impulsarán la investigación científica, generarán fuentes de trabajo, aportarán con el ingreso de divisas al país y apoyarán a la conservación de la biodiversidad y a la salud humana.




Miguel Angel Crespo
PROBIOMA



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