lunes, 5 de junio de 2017

Miguel Ángel Crespo: “Hay demanda de alimentos sin transgénicos”


Experto. Administrador de empresas  de profesión, Miguel Ángel Crespo incursionó en la investigación e innovación tecnológica de la biodiversidad con la meta de promover la administración sostenible de los recursos naturales. Es director de Probioma (Productividad Biósfera Medio Ambiente)





Miguel Ángel sostiene que Probioma no es una institución conservacionista, tampoco es una organización desarrollista, sino más bien combina lo que es la conservación con el desarrollo sostenible. En este orden, asegura de que no es partidario de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

_ En un encuentro continental en Colombia un grupo de científicos destacó que es ineludible la necesidad de transgénicos en el planeta, porque el reto es mayor producción agrícola en menor tierra. ¿Cuál su criterio al respecto?
Los transgénicos fueron diseñados para tolerar herbicidas y producir su propio insecticida, no para tener mayor rendimiento. Mejores rendimientos se obtienen trabajando con el germoplasma, que significa mejorar variedades para llegar a su máximo potencial. Eso no lo hace la tecnología de los transgénicos. De hecho en nuestro país existe mucha experiencia desde hace varias décadas en el mejoramiento de semillas de soya, maíz, frejol, papa, trigo y  otros. Esta experiencia tiende a perderse porque lo transgénico viene  patentado por las corporaciones. 
Dicho encuentro y sus conclusiones van en contramarcha con la tendencia mundial en la producción de alimentos. Con un planeta que está con la crisis climática, energética y alimentaria, es una necesidad la producción de alimentos sanos que no provengan de impactos sociales, ambientales y de una agricultura ecológica que es sostenible.

_ Una biotecnóloga argentina dice que la oposición a la modificación de cultivos mediante la ingeniería genética se da por un lado por el afán de generar desinformación y por causas políticas, ideológicas o culturales.
Esa afirmación habría que atribuirla  a quienes promueven los transgénicos. La tendencia mundial que va acompañada con estudios y evidencias de la propia OMS, es evidente en cuanto al impacto de los mismos en la salud humana. Hay demanda creciente de alimentos sin transgénicos, ni agrotóxicos. Eso es una demostración  elocuente. Nuestro país es muy rico en recursos genéticos de alto valor nutritivo que no son promovidos y que están desapareciendo con el avance de la frontera agrícola por la implementación de un modelo que no es sostenible. Solo en la Amazonia boliviana tenemos más de 140 frutas silvestres en peligro de desaparición y estamos importando más de 150 alimentos que antes producíamos.

Es más, se desinforma cuando se dice que oponerse a los transgénicos es oponerse a la biotecnología y por lo tanto al desarrollo tecnológico. Esto no es cierto, porque la biotecnología nace hace más de 3.000 años con los asirios y sumerios que fabricaban quesos, vinos y otros. Es biotecnología la producción de yogur, la deshidratación de alimentos, el control biológico, el mejoramiento genético de plantas y animales. En este contexto, la transgénesis es una parte de la ingeniería genética y esta forma parte de la biotecnología. Eso no mencionan quienes promueven los transgénicos y eso denota que existen intereses económicos que desinforman a la opinión pública. 

_ Hay informaciones sobre ventajas en el uso de transgénicos frente a los cultivos convencionales, porque permite usar el agua, el suelo y los nutrientes con mayor eficiencia.
Eso no es cierto. En los últimos años la ampliación de la frontera agrícola se ha dado por la baja de la fertilidad de los suelos, producto de las aplicaciones de los herbicidas asociados a los transgénicos que han generado la resistencia de malezas de las que tenemos ocho en Bolivia. Ello obligó a la aplicación de otros herbicidas de complemento, para hoja ancha y gramíneas (Saflufenacil y Diclosulam), así como para la desecación con el  Paraquat,  que está prohibido en muchos países, porque ha llevado a la eliminación de la microfauna que aporta a la dinámica que promueve la fertilidad y los nutrientes de los suelos.  La aplicación de estos y otros herbicidas ha llevado a que se afecte con enfermedades de suelo a otros cultivos que no son el objetivo, como es el caso del girasol que es afectado permanentemente por la Esclerotinia. Según datos del INE, el 63% de las comunidades cruceñas afirman que sus aguas están contaminadas con agrotóxicos. A escala nacional es el 40%. 

_ Se menciona que los transgénicos no causan daño a la salud según investigaciones desde hace 20 años.
Los problemas de insuficiencia renal, autismo y cáncer que se incrementaron en el país y en el departamento de Santa Cruz, sobre todo en las zonas agrícolas, son una evidencia concreta. Además, están los datos de la OMS (2015) que clasifica en la categoría 2A de toxicidad cancerígena al herbicida Glifosato.
Entonces, la pregunta que surge frente a esta situación es, ¿por qué en muchos países existe el etiquetado de alimentos transgénicos? Justamente porque es una demanda que surge del actor principal que es el consumidor, ello sin desmerecer que es el productor uno de los mayores perjudicados, porque se vuelve cada vez más dependiente del paquete tecnológico de las semillas y de los agrotóxicos.  
http://www.eldeber.com.bo/rural/Miguel-Angel-Crespo-Hay-demanda-de-alimentos-sin-transgenicos-20170604-0024.html

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